miércoles, 8 de febrero de 2017

La hipocresía moral de Hacksaw Ridge

Dicen que no es posible separar la obra del artista, que las políticas y opiniones de un creador siempre afectarán su trabajo. Pues bien, Hacksaw Ridge es la película que por fin me hizo comprender la violencia y el martirazgo que Mel Gibson pone siempre en sus películas y lo que dice sobre el.



A mitad de Hacksaw Ridge hay una secuencia de acción bélica ABSOLUTAMENTE FANTÁSTICA que demuestra la enorme capacidad técnica del señor Gibson para manejar tensión, violencia y dinamismo en la gran pantalla. Es tan buena que rivaliza con escenas similares vistas en films como Saving Private Ryan, pero antes de llegar a ella tenemos que sufrir poco más de una hora de film en la que vemos el trasfondo familiar, romántico y el entrenamiento militar del protagonista me imaginaba para donde iba todo: Ooooh! Mírenme! Soy un hombre de la América rural! Muy cristiano! Con la educación a medias! Soy la definición del verdadero americano! Mírenme como pongo mi fe y mi patriotismo por encima de todo! Ooooooh!

Eso ya se ha visto, es el típico fanatismo del “dios y patria” llevado a los extremos melodramáticos que tanto gustan en esta clase de historias biográficas... pero no estaba preparado para lo que venía.


Tras la secuencia bélica que les comentaba entra en full-acción el gimmick de la película y es que el protagonista, basado en un soldado real, es un objetor de conciencia que ha prometido no matar a nadie en la guerra ni usar armas, solo salvar vidas como médico. Esto se presta para un gran concepto en que el avanza por una cima desolada por las explosiones tratando de encontrar supervivientes para ponerlos a salvo. A mi solo se me podía ocurrir lo genial que sería esta idea llevada a un videojuego. Recorren un escenario abierto aplicando primeros auxilios, escondiendo a nuestros compañeros de los soldados enemigos y usando sigilo para evitarlos ya que no disponemos de armas.

Pero fantasías aparte es aquí donde queda demostrada la hipocresía del concepto del film y de la interpretación que su protagonista, su escritor y su director hacen de la religiòn. Ellos ponen el cumplimiento del mandamiento “No matarás” en medio de una guerra como el más alto pedestal moral posible, pero en su mente esto se debe cumplir literalmente porque dios lo dice, no porque la vida sea sagrada. El protagonista no tiene ningún inconveniente con la muerte de los soldados japoneses que los enfrenta, solo que no puede ocurrir directamente de la mano de èl.

Según Hacksaw Ridge los Japoneses son la encarnación de Satanás (no lo digo figurativamente, un diálogo del film lo dice literalmente) y no merecen seguir viviendo. El protagonista, que se jacta de su religión y su posición moral esta perfectamente de acuerdo con esto. Es un cumplimiento de los preceptos de su religión “por defecto”. No le importan las razones por las que existe este mandamiento, sólo le importa cumplirlo.



Yo soy la persona menos religiosa posible y aun así me sentí increíblemente molesto por esta interpretación de la supuesta palabra divina. De repente todo hizo click, a Mel Gibson no le importa el bien de la humanidad, de hecho sus films claramente glorifican visualmente la violencia de forma extrema, incluso la justifica explícitamente, porque cree que es en medio de ella, creando un mártir que la sufra, donde está la esencia de un creyente. Este hombre literalmente dirigió una película sobre Cristo y no logró captar que el mensaje era de amor! No de sufrimiento!


Quieren más pruebas? Para Gibson los japoneses de su película ni siquiera son humanos, los enfoca como animales, bestias saliendo de la tierra gruñendo y atacando sin control. No trata de humanizarlos en lo más mínimo (Ni siquiera el republicanísimo señor Clint Eastwood comete este error en sus películas bélicas!) sino que por el contrario los despoja de cualquier honor y en ocasiones la cámara los sigue más como asesinos slashers tipo Jason que como soldados de un país. Para agregar más sal a la herida, se burla de sus tradiciones, contrastando escenas como un suicidio ritual con el levantamiento de una biblia del campo de batalla.

La película termina con el protagonista ascendiendo metafóricamente al cielo, poniéndolo por encima del campo de batalla, mostrándolo como una persona mejor que las demás gracias a unos principios morales absolutamente huecos.




Pero bueno, al menos alguien le dio trabajito a Sam Worthington.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No salva el protagonista también a algunos soldados japoneses cuando puede?
No era el protagonista de la historia real un campesino, muy cristiano y de "educación a medias"? deberían mostrarlo diferente por ser así?
Generalmente es ud muy objetivo en sus posts, pero está vez está claramente sesgado.

Anónimo dijo...

este debe de ser el peor articulo que he leido de usted señor, no se si lo sabe (que hasta usted mismo lo menciona) esta es una película basada en hechos reales, el soldado Desmond Doss fue criado tal y como se mostro, era un hombre ampliamente religioso y aferrado a su fe, yo soy ateo pero todo lo mostrado con el personaje fue muy bueno, el como adaptaron los hecho históricos y como pusieron en marcha ese mandamiento de no matar, que se puede hacer si lo demas matan en una guerra? lo que importa es que uno mismo haga lo correcto.
No se si usted sabe como fue la WW2 pero los japoneses estaban de parte de los nazis y tal y como se mostraban varias cosas, como salir de la tierra eran estrategias de guerra y la ejecucion de decapitacion de quien creo yo si no me equivoco del general Hideki Tojo todo eso paso como se mostro, asi de cruda y cruel se veia la vida como el infierno en la tierra.
No se que a pasado con usted, se a vuelto muy cerrado de mente